Si alguna perdimos el norte,
quizás es que nunca lo tuvimos
y siempre fuimos sur.
Al sur donde los atardeceres
tienen otra luz,
donde la gente
es alegre y con poco se arreglan,
donde a veces el pan es para todos,
y el trabajo escasea,
donde el vino
fluye como sangre,
donde cada rincón tiene un recuerdo
sentimental,
un paisaje,
una flor,
la memoria de los que estuvieron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario