Puedo pensar
en qué sería de estos
versos si no fueran escritos,
ni el blanco papel
se hubiera visto
de improviso
acompañado por las letras y sus sonidos.
Serían pequeños testimonios de poesía postergada.
Aplazados, relegados a la carpeta
de archivados.
Pero en ese momento en que vienes a
mi mente
como presencia
cercana, familiar y cotidiana presencia,
la palabra llena de color el espacio
que resuena en el lienzo de la frase,
y,
una tras otra,
se juntan las piezas que forman la estrofa,
culminando en la unidad
de este ejercicio
de descripción de toda la belleza
que emanas,
de toda la pureza que en ti diviso.
¿Qué sería de estos versos
si no se basaran en todo tu brillo?
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