miércoles, 5 de agosto de 2015

Recorro la mañana

Recorro la mañana 
entre calles grises y resquicios de luz al 
cruzar las esquinas. 
La ciudad es laberinto y 
es desierto,
es entramado de vías,
de trenes y aceras.
Hay magia en la incertidumbre 
de los pasos que no hemos dado.
En este momento en el que todo fluye, 
y como río que se acrecienta a cada 
paso, 
nombro esta
plaza en la que la brisa cálida me envuelve.
Te he visto tras 
el muro de aquel
jardín escondido
donde solíamos ir. 
Caminaría hasta tí,
como si se tratara de lo último que 
hiciera, mientras 
reviso en mi mente 
toda la alegría 
que me produce tu presencia. 
La música que suena no es la de un piano triste,
ni la de un violín melancólico. 
Vencimos al dolor y éso es bastante. 
Que suenen alegres las guitarras, 
que vengan los ruiseñores a traernos su canto,
que los gorriones se arremolinen 
a nuestro lado 
y que la mañana 
prosiga con su lento paso. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario