martes, 18 de agosto de 2015

Ahora sé que este lugar

Ahora sé que este lugar
que habito es también tuyo.
Que no contiene muros,
ni se han levantado barreras perecederas,
y que tampoco necesita,
como los canales, muros de contención.
Ahora sé que este lugar
no posee férreas fronteras,
puertas de Brandenburgo,
visados especiales,
muros de azúcar,
ni elevados contrafuertes
como los de Jerusalén.
Ahora sé que este lugar,
no tiene como guardiana a la policia soviética,
o a la post-soviética,
y se sitúa
en un preciso
rincón
que casi todos ignoran.
Ahora sé que este lugar
es también tuyo,
y tuya es la brisa que nos brinda
la tarde,
tuyos los jardines,
los jazmines y los lirios,
la hierba y las aves que vuelan.
Ahora sé que este lugar,
en los arrabales de la ciudad ordenada,
es también tuyo,
como tuyas
son mis palabras
y estos versos que te escribo.
Ahora sé que este lugar,
se cansó de maestros presuntuosos,
que se elevan como
astutos siendo necios,
de aquéllos que predican
el evangelio
de su cosecha,
la visión unilateral del mundo,
de los que no escuchan otro discurso
que el que su moral les dictamina,
entrando en lagunas de incomprensión.
Ahora sé que este lugar,
es también tuyo, pero esta es una oferta
no una imposición.

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