Tus ojos
construyen un lenguaje
que se escribe
con frases
que apuntan a cada estado del ánimo.
En los días en que
brillan, y tienen la profundidad
de una alegría antígua,
llenan de una luz clara
todo el espacio que les rodea.
En los días en los que se oscurecen,
me hablan de tu llanto callado,
de todas tus renuncias,
tus esfuerzos y de veras
quisiera
decirte lo mucho
que te apoyo,
que no estás sola
en esta avenida olvidada,
en la que todos parecen
exigir y
ninguno parece dar.
En los días en que se aprecia
tu hielo,
me cuentan de una melancolía,
de tu lucha interior,
y no lo tomo como algo personal,
desvío la atención
y continúo con el siguiente verso
y no habrá frontera
intraspasable.
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