Ven, dame si quieres
tu mano para que la tenga
así, acariciándola.
¿Dónde nos sentaremos?
Este jardín está repleto de bancos.
Fíjate en aquel.
El que está en la sombra
junto al cerezo.
¿Te gusta ese sitio?
Allí nos acomodaremos.
Cuéntame de ti,
cómo te trata la vida,
sabes que nunca serás
un error porque alguna vez me hiciste feliz
y yo entré al
amor sin pensarlo mucho.
Hoy como ayer
yo repetiría,
quién estando tan cuerdo,
no habría enloquecido
por el simple eco
que resuena en tu nombre.
Te diré quién
soy
cuando estoy contigo
y tú
me dirás lo que
contar quieras,
sobra decir.
Te hablaré despacio,
mirándote a los ojos,
esos mismos que
trajeron
la alegría a mi vida
en una mañana
de Abril.
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