miércoles, 26 de agosto de 2015

Cultivar el silencio

Supongo que las palabras no son del todo libres
en el que momento en que viajan a lugares
donde no son esperadas pero,
aunque sea de mínima forma, lo son.
Porque quieren ser un mar que una dos islas,
un viento que acaricie hojas de árboles distantes,
un barco que uniera dos puertos alejados,
dos auriculares que se descolgasen del teléfono y,
por motivos varios, el cable estuviera cortado.
Vine a escucharte, sí, no a imponer mis versos por decreto.
Por eso, ahora debo cultivar el silencio.

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