Martillo castellano,
que intentas doblegar el hierro,
con el tesón de tus dogmas,
con el doble rasero
de tus credos,
con el oportuno látigo
de un capataz del medievo.
Disculpe vuestra merced,
mas este esclavo,
declárase en rebeldía.
Puede utilizar la espada
de su hipocresía,
indigno procer,
que declaras la fé que no posees.
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