El manager es un viejo caballero,
un crisol de miserias y mezquindades,
venido de clases subalternas,
y elevado a la abundancia.
En el ocaso de su vida laboral,
sacude
al personal con el látigo
de su estupidez.
Tahúr en el juego,
correveydile institucional,
burgués atrincherado
en un mundo de hoteles caros,
coches y señoritas de revista
y en aquellos Golden Years
del capitalismo norteamericano.
Utiliza un lenguaje chulesco,
un nulo respeto a las mujeres, a los negros y cualquier extranjero.
Dice ser un gourmet, haberse leído diez enciclopedias
y aburre cuando habla,
su magnetofón es inagotable.
Señor, haga la contabilidad financiera,
calcule los intereses y los beneficios,
el debe y el haber,
pero no nos instruya en su moral caduca y tóxica,
ya que no la necesitamos.
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