lunes, 17 de agosto de 2015

Desde una ciudad lejana

Desde una ciudad lejana,
en hoteles donde las habitaciones
se hacen continentes
y desde cuyas ventanas se observa
el rojo mar de la tarde,
cuando las farolas lo inundan todo
con su luz anaranjada
y la noche se abre paso
construyendo su telón
de estrellas sin andamios.
Desde una ciudad lejana,
lejano de mí mismo,
lejano de tantos lugares,
y de la gente que amo,
ordeno y desordeno ideas,
encontrándome, perdiéndome,
hallándome,
pensando,
y,
viene tu recuerdo de soslayo
a hacerme compañía,
a darle a esta soledad la categoría
de menos soledad.
Desde una ciudad lejana,
repaso
el itinerario poético,
los lugares comunes,
las figuras que se repiten en cada párrafo,
y,
viene tu recuerdo de soslayo
a decirme
que cada letra de tu nombre
es una virtud anunciada,
un planeta que girase sin órbita aparente,
el alba de una mañana
de abril,
el aroma de los campos y de las flores,
el agua
que apaga
la sed del exiliado.






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