Fué en la celebración
de tu cumpleaños
hace tiempo ya.
Nos rodeaba más gente
y me presentaste como amigo.
Algo dentro de mí se reveló,
se rebeló
y es que aparte de contar
con mi amistad sin fisuras
quise contarle al mundo
(¿para qué?, ¿qué arreglaría?)
que eras mi amiga, Amor.
Llamé amigo
a tu marido,
en el que un principio confié
y cuya confianza los dos
perdimos.
Te puedo decir
que soy consciente de lo
que está en juego
y salvo
cuestiones aisladas,
amiga, Amor,
mi afecto y cariño han sido y
son sinceros por ti.
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