miércoles, 22 de julio de 2015

Hielo, agua y fuego

El hielo y el agua
apagan el fuego.
Pero cada fuego que incendia el
alma y el corazón
deja un rastro,
una huella que no es
fácil borrar,
un itinerario de pequeños
fuegos
provocados
por una mirada
una palabra
o una emoción.
Hay fuegos resistentes,
persistentes,
automáticos,
que son invencibles.
Ni siquiera el frío más gélido
podria hacerlos desaparecer
y, si casi lo consiguiera,
tendría su respuesta
en una mirada,
una palabra
o una emoción
que haría
de nuevo arder
nuestro corazón
y nuestra alma.

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