Esta no es medida de
presión, no es el cobro de una
deuda impagada, ni siquiera la declaración
de un estado de sitio,
cuando el ejército acordona la
ciudad y no nos sentimos libres
para caminar.
Esta es una invitación,
amor,
sin fecha de caducidad,
para que juntos descubramos la tarde,
y hagamos de esos instantes
el verso libre que enaltece las
pequeñas cosas,
el latido constante
que surge de la emoción.
Bien sabes que para mí
eres única,
y alabo las grandes virtudes que
te acompañan.
No te pido gran cosa .
Tan sólo que vengas junto a mí
en los días en los que
la luz sea más tenue,
llueva, haga sol
o haga frío y
festejemos la tarde o
cualquier otra parte del día,
con fe, ilusión y optimismo.
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