Mil.
Mil palabras.
Un beso, una caricia, valen más que mil
palabras.
Pero ante la ausencia de besos,
de caricias,
yo construyo este puente
de versos entre tu isla
y la mía,
en este mar
de mareas agitadas,
que equivalen
a mil formas distintas de afecto,
a mil y más de mil
maneras de decirte que
estás en mí presente,
como el aire que respiro
en esta tarde cálida de
verano.
Recordarte es algo cotidiano.
Es cerrar los ojos
y vienes a mi mente mil
y mil veces mil
y hasta un número incontable
de ocasiones.
Siempre en mi corazón.
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