[Tempus fugit]
Cuando oscurece
y viene la noche
con su ejército de constelaciones
y estrellas,
la luna de verano
se ve rodeada por
muchos puntitos brillantes
como vestida con
un traje largo de rubíes,
diamantes y esmeraldas.
En la ciudad nocturna,
cada calle, cada plaza,
cada avenida quedan
regadas por su luz
como una presencia
amable y latente,
que nos hablara desde el silencio
y nos confortara
con su cálida constancia.
El paseante solitario
anota en su cuaderno
palabras como agua,
murmullo,
luna,
fuente, asfalto.
En la ciudad nocturna,
hay arquitecturas
diversas que esquivan lo
efímero pero
que se ajustan al tiempo
fugaz
que el péndulo dispone.
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