lunes, 20 de julio de 2015

Ella va caminando

Ella va caminando por la calle
cuesta arriba
y, a la altura de la iglesia,
nos encontramos. Continúa su marcha
mostrándome
una mirada con ojos tristes.
¿Qué daría yo por aliviar su dolor
en este momento en que sólo
puedo ofrecerle mi sonrisa?
Como movimiento irreemplazable,
sigue su sendero,
y quizás no sepa
que la esperaré al filo de la tarde,
cargado de esperanzas,
con los brazos bien abiertos
y con buenos motivos
que a diario reviso.

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