Aceptémoslo.
El pasado no tiene arreglo.
La indecisión de entonces que se transformó en arrojo,
después en intento firme,
quedó en un compás de espera.
Aceptémoslo.
Hay historias que vienen de lejos
y que no nos tocan
pues son rectas paralelas.
Aceptémoslo
y divirtámonos
en el dulce baile del presente.
Aceptémoslo
y sepámonos
juntos, tiernamente unidos,
por un
cálido manto
de tibia esperanza
y afecto sinceros.
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