No digamos siempre,
no digamos nunca.
Que el tiempo decida...
Lo eterno,
lo efímero,
lo importante,
lo superfluo,
lo intrascendente,
lo esencial
forman parte de una
misma naturaleza y a ella
acuden para abastecerse.
Que el tiempo decida incluso
si hemos de trasladar la oración
de activa
a pasiva.
Que el tiempo decida
y la perspectiva se amplie.
Que nuestros corazones
se agranden.
Que el tiempo decida.
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