miércoles, 29 de julio de 2015

Edificio

Sentado
en las escaleras del edificio
en el que vivo,
la noche transcurre
de manera tranquila.
Vuelvo del barullo del
centro,
del ruido de los claxon,
de las risas
con amigos
que necesitaba.
Esos momentos
ayudan
a que la sonrisa se mantenga
en nuestro rostro,
y nos hacen bien.
Como cada día,
como cada noche quisiera
verte cuando el reloj
marca los últimos momentos
de la jornada,
y te escribo algunos versos
dedicados
con toda la ternura
que aún me queda.
Suena el ascensor,
alguien aprieta el pulsador,
se oyen pasos a lo lejos .
Ojalá fueras tú y
en este terreno de nadie
al alcanzarnos
nos fundiéramos
en un abrazo con aroma
a frutas.

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