Contra el silencio
yo junto sílabas de arena,
fragmentos de un desierto
de palabras,
versos como dunas,
estrofas contra
la árida extensión.
Por más cremalleras que nos
coloquen en la boca,
por más mordazas
que nos apliquen a diario,
nuestro verbo ha de surgir
de la nada,
celebrar la ventaja
que se le toma a la imposición.
Quevedo
nos mostraba el camino
y no hemos de callar
más que por el dedo
silencio avisen o amenacen
miedo.
No claudiquemos ante
su pretensión.
Sometidos
nos quieren.
Erguidos y dignos, nos hallan.
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