martes, 28 de julio de 2015

Tú y yo ya somos felices

He terminado de limpiar
por hoy la cocina.
Me siento un rato y me pongo
a pensar.
Verás. Tú y yo ya somos felices.
Tenemos mucho que celebrar
en nuestras vidas.
Tenemos salud, unos hijos
hermosos que alegran nuestros días,
compañeros leales
y muchas energías para
seguir construyendo a diario
nuestro camino.
Si el corazón está incompleto,
lo completaremos
de una forma o de otra.
Yo preferiría hacerlo teniendo largas conversaciones
contigo en días lluviosos de marzo
en cafés no tan frecuentados
o paseos por jardines
donde abril nos visite
con sus flores
y su optimismo.
Y si ello no se pudiera llevar a
cabo,
lo completariamos
como solemos hacerlo:
Amándonos a nosotros
mismos.
Los corazones incompletos
siempre buscan el modo
y acarician
la pobreza de los niños
para convertirla
en próspera bondad,
la soledad
de los que le piden
el último beso a Mamá.

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