Todo está en calma.
Incluso las ruidosas y tumultuosas
calles por las que transito
como paseante solitario
en busca
de un tiempo
al margen de la vida
de oficina y escritorio.
Nadie está exento.
Nadie está completamente a salvo
porque el mundo avanza deprisa
en este espacio,
frontera de mil fronteras,
sendero de mil senderos.
Pero todo está en calma
y sólo queda seguir aprendiendo,
seguir mejorando,
seguir creciendo y haciendo crecer,
no hay barrera insuperable
ni ancho mar que se nos resista.
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