Madrid, 11 de Junio.
Las lluvias inundaron
la escuela y el metro,
las calles, los jardines.
Del cielo vinieron los rayos, las aguas
que se apresuran, el granizo
y el viento.
Me gustan los días grises y lluviosos
cuando las gotas caen sobre los
cristales de los edificios
y, en el exterior, las gentes se colocan
bajo las cornisas, utilizan periódicos
como paraguas improvisado,
se abrazan caminando
para guarecerse
del agua . Más tarde , entran en un café, y se dejan llevar por la conversación
y la dulce compañía.
Me vienen a la mente algunas ciudades
bajo la lluvia. Cada cual con su belleza clara y su belleza oculta.
Acompáñame, si quieres por este itinerario a visitar estos lugares de luces, sombras,
donde la alegría
se construye
sobre la idea de escribirte
esta poesia.
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