Preferiría hacer en lugar de decir.
Pero cuando se aplazan las acciones
a falta de permiso,
la palabra viene con ímpetu
a llenar el espacio
que separa
y cruza sigilosa
el umbral del silencio.
Puedo
reunirme con mi soledad,
aprender más,
crecer, experimentar y valorar
el gran regalo que a diario tengo
y que es la vida.
También puedo llevar a cabo
los métodos de la construcción
de la noche
imperfecta y saber
que estás a mi lado
en la imaginación,
en las ganas,
en estos versos
que te escribo,
que pretenden ser génesis
del acto.
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