i)Tus manos muestran.
Tus manos hablan.
Hay días en que muestran
el anillo de tu dedo.
Otros, sin embargo,
dicen la palabra libertad.
ii) Si me acerco, te alejas.
No hay distancia física insuperable.
Las barreras las coloca la mente.
No es mi propósito llegar hasta ti
de forma inminente.
Pensarte es viaje y no destino.
En mi recuerdo habitas,
como pulso constante,
como ave nocturna que volara bajo y
se posara en la rama
de un árbol cercano.
Debo aparcar a un lado el ego, ese eterno vigilante.
Recurrir
a la soledad, como leal
compañera y al silencio,
como mecanismo operativo.
¡Cómo me cuesta
no explicarte
la marea oculta
que mueve este océano de latidos!
iii) No vine a poseer todo,
pero me acusaron de quererlo todo...
Una cadena de afecto-amor-ternura
sintetiza todos los cargos
en mi contra.
Después de todo,
conozco algunos de tus sufrimientos
que no son muy distintos
a los míos.
¡Vuela bien alto vuela!
Regresa cuando quieras a este lugar
donde la noche
es un paraiso (a medias) escondido.
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