[Alejandro me habla de palabras
anónimas]
Las palabras anónimas
las que caminan de
incógnito,
y cuya función es clandestina.
Cualquiera puede ser anónima
si se coloca unas gafas oscuras,
un sombrero
y, al doblar la esquina,
adopta una postura de espía,
camina de puntillas
y toma notas.
También en el anonimato,
pueden ser palabras grises
que se montan en metro o
autobús y hablan
del pronóstico del tiempo
o del sorteo de lotería.
Hay palabras anónimas,
desconocidas
entre sí que, de pronto,
se alegran por el encuentro y
forman bellas oraciones
simples y compuestas.
Hay palabras anónimas
que viajan
y cuyo deleite
es el transcurso del viaje.
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