Hospitales.
Largas galerías.
Donde abunda la luz neutra
y en las que la soledad se respira
a cada brizna de aire.
El hombre camina solo.
Uno puede intentar ser
sustento,
morada donde otros
buscan su refugio,
pero la presencia se
convierte en anécdota.
El amor entregado se transforma en ingrediente necesario
para el alivio del alma.
Por los senderos de la vida,
nos valen como acompañantes la caricia, el abrazo
y la cálida palabra.
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