No pretendo ser
algo que no soy.
No pretendo ser ni el
más inteligente, ni el más listo,
ni brillar de cara a la galería,
ni buscar el lucro,
ni presumir de nada,
ni convertirme en el más.
¿Algo bailarín? Es posible.
Risa.
Solo intento avanzar con paso firme
en el cultivo de una parcela
que se sume a
un mundo
mejor y más digno para los que
quiero y los que lo merecen.
¿Cómo valorar quién o quienes lo merecen?
Supongo que todo ser humano
que tenga alguna necesidad, carencia,
anhelo o sueño de cambio.
También el que, a pesar de tener casi todo, le falta algo.
¿Quién en la cúspide de la vida social o privada no respiró el
viento de la insatisfacción,
el aroma del desencanto?
Vaya esta canción para los que aspiran
a surcar los cielos y volar alto.
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