Como si tú fueras Alba de la mañana,
primera luz del día.
En los días claros,
color rosáceo y anaranjado
sobre el celeste manto.
En los días de niebla, uno debe
afinar la vista para distinguirla
pues apenas se ve.
Debemos mirar a través de la niebla,
y creer firmemente
en nuestro pequeño acto,
para llevar a cabo
el diario
cometido
de observar
la hermosa luz
a través del manto opaco.
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