El guiso que ayer guardé
y que hoy intenté calentar a fuego intenso, se ha estropeado.
Arreglo el asunto
yendo a lo fácil, invocando al huevo frito
como sustituto balsámico.
Pero no descarto, y mis ganas
me acompañan
para iniciar desde cero,
la construcción del mismo plato.
Con cariño, mimo y cuidado,
lo llevaremos a cabo.
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