Un viento frío
me sorprende al cruzar la calle.
Es una mañana de Marzo
y el mediodía
viene al doblar una esquina.
En las fábricas del corazón
y en los altos hornos
del cariño se forja el afecto
elemental y cotidiano que
comienza en uno y se
expande a todos los
seres
queridos.
Uno por uno, y, resumiendo,
tienen asociado una palabra cálida,
una mirada dulce y, a veces, furtiva.
Uno no tiene tiempo para hacer lo mismo
con los que nos odian.
En las fábricas del amor, para ellos no hay piezas.
El mediodía camina silencioso y nos deja un día claro.
En las fabricas del corazon, del amor, la actividad no cesa.
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