martes, 3 de marzo de 2015

Se oye la noche

Se oye la noche.
Ruidos de motores, coches
que aceleran por la avenida,
motocicletas que se afanan
en ir más deprisa por la cuesta.
Los lejanos ladridos de un perro,
el distante maullido de un gato,
pero la noche parece ajena a sus sonidos
y es el espejo donde se miran las almas.
El baúl sentimental, el puerto
donde las barcas nocturnas zarpan.
En mi velero, atisbo el cielo oscuro,
adornado por esmeraldas, rubíes y
alguna estrella que se mueve sin
que la vean. ¡Es tan bello este mar de la madrugada!
¡Es tan sonoro y a la vez tan solitario!
A solas, en el camino hasta el día,
enumero las veces y las razones por las
que aparece tu nombre sin motivo
aparente
y contemplo la sonrisa
misteriosa
que forma
el contorno de la luna.

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