jueves, 12 de marzo de 2015

Tu (sin acento)

Tu dulzura es comparable
al perfume de las hojas del almendro que caen de la ramas cuando
la suave brisa de Marzo las mece.
Hoy dibujo tu rostro en la
mañana con tiernas palabras.
Tu bondad:  Remanso, páramo,
orilla donde inclinarse a beber de las aguas del caudaloso río
que construye la dicha.
Tu mirada: Espejo del alma. Unas veces,
es un día soleado. Otras, una lluvia ligera, o agitada tormenta. Inteligente y viva. Puede ser escéptica y hasta incluso irónica pero son tus ojos dos lagos profundos de un azul intenso
donde me sumerjo.
Tus movimientos: Dejan poco lugar a la duda. Cada pié, cada músculo en tensión o relajado se mueve por algo. Siempre hay un motivo para todo, parece algo programado. Pero sé que, de vez en cuando, abandonas por unos instantes la lógica del programa y la improvisación dirige el discurrir de los instantes, de las horas.
Tu pelo, tus manos, tu largo cuello.
El aroma que rezuma
de tus cabellos.
El monólogo de tu ser.
La inagotable atmósfera
que abarca tu cielo.

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