En mis cartas,
hay palabras que construyen
el presente, que siembran el futuro.
No albergan la codicia, nada pretenden
poseer.
De todo lo que aprendí en el pasado,
guardo en mis cartas
indicios de lo vivido.
Lo que fue, pasó. Lo que es, prosigue. Lo que será, todavía no ha llegado.
En mis cartas, hay rostros de ti,
borradores de retratos y la luz ilumina
la estancia. Al otro lado de una
mesa larga, te ves mágica y casi innacesible. Tus mejillas se sonrojan
ante mi atrevimiento.
Llámame atrevido
y en mis cartas te enviaré
palabras hermosas
que le tomen algo de ventaja
al tedio y al olvido.
Me refugio en las cartas que todavía
no te he escrito.
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