Cuando viene la noche,
y en mi mente se acumulan
palabras sobre ti,
me pongo a moldear los versos
y articular las estrofas,
llenar la hoja en blanco
convocando a la estación de los lirios,
de las rosas y de todas las flores.
También es el periodo
del deshielo,
de los ríos que se hacen caudalosos,
de los árboles frutales.
No tengo prisa por llegar hasta ti
pero reconozco que, consciente
o inconscientemente,
casi cada poema tiene
algo tuyo,
adjetivo o tributo.
Cuando viene la noche
y tu recuerdo me convoca
a cambiar el ayer por el hoy,
concluyo, entre otros
pareceres, que
debo seguir aprendiendo
de la distancia
sin que
decaiga el
elogio a lo que significas.
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