A veces
me despisto y una palabra
baila sobre una hoja de papel.
Si estudio, miro las paredes.
Si cocino o trabajo, tarareo
canciones.
Recuerdo tu nombre
y los caminos
que me llevan hasta él.
Esta noche,
me gustaría pasear por
la ciudad
y encontrarte por
casualidad.
Nada más verte,
me alegraría
y el poema volvería
a comenzar.
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