El Oráculo ha hablado.
La maldición de los dioses nos apremia,
pero hay dioses cotidianos
que le dedican sus plegarias,
al amor,
a la alegría,
y a la construcción de la belleza.
También hay otros que
resumen
la línea imaginaria que nos acerca a la pureza,
cuestión
propia
de los viajes interiores,
de los caminos que se recorren
en desiertos de arena y piedra.
El Oráculo ha hablado.
Hoy es el día.
Ésta, la senda.
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