Llega Septiembre con
un amanecer de luz ocre
que le da un tono dorado
al hotel de colores
que se ve desde mi ventana.
La vida continúa
con su ritmo pausado.
Las niñas y los niños
volverán a la escuela.
Los mayores al trabajo.
Al rutinario
mecanismo cotidiano
de la manivela de las horas.
Poco a poco, se van construyendo
nuevos espacios y Septiembre
nos traerá la vendimia,
el dulce sabor de los primeros frutos del
otoño,
paisajes urbanos
de lejanas metrópolis,
las cartas y los poemas
que se escriben
en cuartos solitarios,
bajo la luz de un flexo
o una bombilla
y que van dirigidas y hablan de
aquella persona a la que
amamos,
de aquellas personas
a las que queremos y cuidamos.
Septiembre es testigo
de todo esto. Cronica
y murmullo de una nueva fase
que hoy ha empezado.
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