Como una idea que se repite,
como impulso constante,
como pelota que bota contra la pared,
y vuelve,
como juego infantil
en cuartos
donde la ropa era lavada,
y se acumulaba en los cestos de mimbre
para ser planchada,
como último fortín,
donde soportaba las visitas de damas
antipáticas a casa de mi abuela,
como el niño que vivía
encerrado en sus cavernas
donde la luz no aparecía,
y aprendíamos
a convivir con la soledad
en un lugar
donde el corazón
tenía secretos
y todos estaban
guardados bajo llave.
Como idea que se repite,
como pulso constante,
con la ilusión del que era,
y vivía rodeado de una tribu,
formada por grandes árboles y
sintiéndome vacío.
¡Ay, luz de la tarde!
¡No huyas por los callejones cerca del río!
Cuestas del Albaicín,
paseante
que llevas la espada clavada
de un duelo antíguo,
piedrecitas saludan por los caminos,
arrabales que buscan
no ser destruídos.
¿Puedes decirme por qué este barrio no es tan distinto de donde vivo?
Las calles del centro son testimonio de la fiesta de los ricos
Y hay periferias invisibles entre calles de señores y señoras altivos
Calle San Matías, Manígua antígua, Realejo, Santo Domingo
Madre, cuéntame tu pena, yo te daré un pañuelo de lirios
Hijo, no puedes hacer nada,
como idea que se repite, sigo bloqueada,
vive tu vida, sé tú mismo.
Como una idea que se repite,
voy y tomo distancia de los temas conocidos,
hay caminos que conducen al amor,
otros al amor y al delirio.
Si algún día vienes, supongo que no tendré que pedirlo.
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