Si las palabras dulces
se agotan,
si nuestra boca
se vuelve arena
y nuestro discurso se transforma en
desierto,
si la negatividad
nos invade y pone
en jaque al ejército de la
alegría,
recordemos quién
o qué nos trajo hasta aquí
e intentemos otra vez, de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario