He mirado la realidad de frente.
No me asusta. Ni siquiera me molesta.
He enfrentado mis demonios.
He saludado a mis fantasmas.
He dicho lo que pensaba.
No soy el ojo que todo lo vigila.
No soy el revisor del tren.
No vengo a mendigar tu amor,
aunque me hace falta.
En mi jardin, dos Soles iluminan.
Hay tambien una intermitente Luna
que permanece callada.
Vuelvo a resurgir
desde la belleza que me concede
la dulce y temprana
soledad.
Hay que continuar.
Puedes saber de mi por los versos
que escribo.
Hay un sitio para ti,
en esta casa de palabras.
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