Ni ser parte de estos poemas
te convierte en musa
ni escribirlos me convierte en
genio.
Es más, no es algo a lo que
aspiro.
Pero es bello el hecho
de que las palabras
surjan cuando pienso en
ti o cuando una ráfaga del viento
del primer estío
me trae tu nombre.
Ojalá mis versos abran
pequeñas y luminosas ventanas
y para ti sea grato asomarte a ellas.
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