De repente,
nos encontramos
y hallo el mejor
de los motivos
para sonreír.
¿Sabes? No deseo detener tu
marcha
pero quisiera
contarte
lo que dice
mi silencio.
En tus ojos hay
una tristeza antigua,
una pasarela
por el tumulto
de las horas.
Aguanta, resiste el vendaval
del tiempo. Sé que lo harás.
Solo tengo esta ilusión:
Que mis palabras
acaricien tu rostro
como brisa cálida
de primavera
y en tu jardín
las flores brillen únicas,
tan únicas como tú.
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