viernes, 15 de mayo de 2015

Hablar del amor

Hablar del amor
que uno profesa
no es el amor en sí
y no cambia demasiado
el panorama del presente
ni el laberinto de afectos, de
emociones y arraigados sentimientos.
Hablar del amor que
uno atesora
puede ser malinterpretado,
puede tomarse a la ligera.
La otra persona puede llegar
a sentirse incómoda,
puede pensar que nuestra palabra
es fácil, que de nuestra fuente
brota con demasiada alegría
la dulzura del cariño.
Pero nada más lejos porque
no hay mayor dicha
que la de compartir y cultivar
esa pequeña parcela
cotidiana,
ese impulso que nos
lleva casi de forma
mecánica
a construir espacios y
lugares donde hablar del amor
que uno profesa
sea una sana costumbre.

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