Desde el escritorio,
modelo la ola que
contra la orilla de
mi ser rompe y
le resto parte de su estallido.
Desde el escritorio,
colecciono algunas obsesiones,
sombras, luces y algún
que otro claroscuro.
Desde el escritorio,
reflejo el cercano mundo,
a veces opaco y otras transparente,
casi siempre anticuado.
Sus detalles, sus pequeñas historias,
el constante caminar a pesar
del viento que en contra sopla.
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