Usted que no estrecha la mano del presunto indigno,
usted que no
estrecha la mano del hipotético farsante,
usted que sufre y que padece
la tristeza de un viaje al desierto.
Creáme, no seré el más indicado
pero le digo que comprendo
que las heridas del amor no se curan con
palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario