Amor, nuestra primavera no tiene fin
porque, aunque el invierno se empeñe
en desplegar sus tropas
y programar el calendario de las nubes,
las lluvias, la nieve
y el viento,
una fuerza misteriosa surge
para contrarrestar semejante
ímpetu calculado
y concedernos
el salvoconducto
para entrar en la estación
gozosa. El agua cae
por los desagües
de esta estación donde habitan
las sombras en este día lluvioso
del mes de Febrero.
Una luz diminuta se ha posado
en la ventana de un sueño:
La primavera inacabada que
resurge desde el silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario